El Comité de Enlace Internacional sobre Resucitación (ILCOR) publica de forma continua revisiones de la ciencia en reanimación cardiopulmonar y cada cinco años edita un documento comprehensivo. El capítulo de Soporte Vital Avanzado (SVA) del 2025 International Liaison Committee on Resuscitation Consensus on Science With Treatment Recommendations (CoSTR 2025) incorpora 12 revisiones sistemáticas, 2 revisiones de alcance y múltiples actualizaciones de evidencia. A continuación se destacan los temas con cambios o novedades más relevantes para la práctica clínica.
Acceso vascular y vasopresores durante el paro
Uno de los cambios más discutidos tiene que ver con la vía de acceso inicial para administración de fármacos. Tres ensayos clínicos aleatorizados que incluyeron en conjunto 9.272 adultos con paro extrahospitalario no encontraron beneficio de la vía intraósea (IO) frente a la intravenosa (IV) para supervivencia ni para resultado neurológico favorable a los 30 días. Más aún, dos de esos ensayos mostraron una menor probabilidad de recuperar circulación espontánea sostenida con la estrategia IO inicial. El grupo de trabajo mantiene la recomendación de intentar primero la vía IV y, si no se logra en dos intentos, considerar IO como alternativa. Esto es relevante porque la práctica clínica real había derivado hacia un uso creciente de la IO en paro extrahospitalario, sin respaldo en evidencia de superioridad.
Respecto a vasopresores, la epinefrina sigue siendo el fármaco recomendado. Un análisis secundario de un ensayo previo que incluyó 7.997 pacientes encontró mayor supervivencia a 6 y 12 meses con epinefrina frente a placebo, aunque sin mejora en el resultado neurológico favorable a los 6 meses. La vasopresina, sola o combinada con epinefrina, no demostró ventaja en ningún desenlace y no se recomienda su uso durante el paro. En cuanto al bicarbonato de sodio, el grupo de trabajo actualizó su posición con una recomendación en contra de su uso rutinario, tanto en paro intrahospitalario como extrahospitalario, a menos que exista una circunstancia especial que lo justifique.
Dispositivos de RCP mecánica y vía aérea
Los dispositivos de compresión torácica mecánica fueron revisados con una nueva revisión sistemática que incluyó 14 estudios de 11 ensayos. La evidencia no mostró diferencia en supervivencia ni en resultado neurológico entre compresiones mecánicas y manuales, ni en paro extrahospitalario ni intrahospitalario. El grupo de trabajo reitera que no se recomienda su uso rutinario en reemplazo de las compresiones manuales. Sin embargo, se mantiene como opción razonable cuando sostener compresiones de calidad es impracticable o compromete la seguridad del reanimador, como durante el transporte o en la sala de hemodinamia.
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En cuanto al manejo de la vía aérea, no hubo evidencia nueva suficiente para actualizar la revisión sistemática de 2019. Las recomendaciones vigentes siguen sugiriendo ventilación con bolsa-mascarilla o dispositivo avanzado según el contexto, con dispositivos supraglóticos o intubación orotraqueal según la tasa de éxito del equipo. El acceso front-of-neck mediante cricotiroidotomía se mantiene como opción razonable cuando los métodos habituales han fallado y el reanimador tiene el entrenamiento correspondiente.
Cuidados post-paro: temperatura, vasopresores y neuroprotección
El control de temperatura post-paro mantiene la recomendación de prevenir activamente la fiebre apuntando a una temperatura igual o menor a 37,5 °C en pacientes que permanecen en coma tras la recuperación de circulación espontánea. Se recomienda sostener esta intervención entre 36 y 72 horas. No se recomienda el enfriamiento prehospitalario con volúmenes altos de fluidos fríos IV de forma rutinaria.
Para el manejo hemodinámico posterior al paro, la evidencia sigue siendo insuficiente para definir un vasopresor de primera línea. Los datos disponibles son de certeza muy baja y provienen casi exclusivamente de estudios observacionales en paro extrahospitalario. Algunos estudios retrospectivos asociaron la epinefrina en el período post-paro con mayor mortalidad intrahospitalaria y peor resultado neurológico en comparación con norepinefrina, pero la evidencia no permite una recomendación definitiva. Se sugiere mantener una presión arterial media de al menos 60 a 65 mm Hg.
En neuroprotección farmacológica, el grupo de trabajo revisó 42 ensayos con 5.502 pacientes y concluyó que no existe evidencia suficiente para recomendar ningún fármaco específico en sobrevivientes comatosos de paro cardíaco. Esto incluye agentes antiinflamatorios, antioxidantes y una variedad de fármacos neuroprotectores que han sido estudiados sin resultados consistentes.
Finalmente, el CoSTR 2025 refuerza que todo paciente que fallece tras una reanimación cardiopulmonar debe ser evaluado para donación de órganos. Un análisis de 34 estudios observacionales no encontró diferencias significativas en la función del injerto ni en la supervivencia del receptor al comparar órganos de donantes que recibieron RCP con aquellos que no la recibieron, para corazón, pulmón, riñón, páncreas e hígado.
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