Guía práctica sobre el uso de agentes bloqueadores neuromusculares en pacientes críticamente enfermos: cuándo indicarlos, cómo elegir el agente según la condición del paciente y qué complicaciones vigilar.
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Un estudio iraní con 323 profesionales y estudiantes de salud reveló puntajes bajos en interpretación de ECG, con dificultades marcadas para identificar infarto agudo al miocardio y ritmo sinusal normal.
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025 con 16.731 pacientes identifica los factores de riesgo modificables y no modificables de la neumonía asociada al ventilador y cuantifica su impacto en los tiempos de hospitalización.
La sepsis pediátrica sigue siendo un desafío crítico en la práctica clínica, con elevada mortalidad en menores de cinco años. Este artículo, basado en la experiencia del Código Sepsis Pediátrico en Cataluña, destaca la importancia de la detección precoz, el manejo tiempo-dependiente y la coordinación interhospitalaria. Incluye la herramienta de valoración clínica A+BCD+E, protocolos iniciales de tratamiento y la relevancia de la activación temprana del código. Su implementación ha demostrado reducir tiempos de tratamiento y mejorar la supervivencia, convirtiéndose en un modelo aplicable en diferentes sistemas sanitarios.
La miocarditis fulminante, caracterizada por choque cardiogénico y alta mortalidad, presenta etiologías distintas según la región. Un estudio en el Caribe reveló que la leptospirosis superó a las infecciones virales como causa principal de miocarditis fulminante, con 36,7% de los casos. Los pacientes ingresaron en UCI con disfunción ventricular grave, y aunque el 12% requirió soporte circulatorio mecánico, la mayoría de los sobrevivientes recuperó función cardíaca normal a los seis meses. Estos hallazgos obligan a reconsiderar protocolos en áreas endémicas, donde el inicio temprano de antibióticos puede marcar la diferencia en la evolución clínica.
La nutrición enteral temprana (NE) en pacientes críticos con sepsis sigue siendo un tema controvertido. Una revisión sistemática en Nutrients (2023) analizó 11 estudios con más de 2.400 pacientes y encontró que la NE temprana no reduce significativamente la mortalidad, aunque puede acortar la estancia en UCI y mejorar los días libres de ventilación mecánica. Sin embargo, también puede aumentar el riesgo de complicaciones gastrointestinales, como vómitos e isquemia intestinal. Este artículo revisa las discrepancias entre guías internacionales y entrega recomendaciones prácticas para que los equipos de salud adopten un enfoque individualizado en la toma de decisiones.
La posición prona en pacientes despiertos (APP) puede redistribuir la ventilación hacia zonas dorsales y mejorar su homogeneidad en apenas 30 minutos, según un estudio prospectivo en AHRF no-COVID monitorizado con tomografía de impedancia eléctrica (EIT). Los cambios incluyen aumento del índice ROX y reducción del GI, con buena tolerancia y sin eventos adversos significativos. Estos hallazgos refuerzan la APP como intervención temprana y personalizable en cuidados críticos, optimizando el manejo no invasivo de la insuficiencia respiratoria aguda.
La disfagia en UCI afecta hasta al 41% de los pacientes extubados y puede derivar en complicaciones graves si no se detecta y maneja a tiempo. Este artículo presenta cinco estrategias esenciales basadas en la evidencia: evaluación sistemática, trabajo multidisciplinario, estrategias compensatorias, intervenciones rehabilitadoras y seguimiento continuo. Implementarlas de forma temprana y coordinada mejora la seguridad del paciente, reduce la estancia hospitalaria y optimiza la recuperación funcional.
Un estudio con más de 6.900 pacientes del MIMIC-IV revela que la hiperglucemia severa (≥200 mg/dL) al ingreso en UCI se asocia con un 80.3% de incidencia de lesión renal aguda post-cirugía cardíaca. El riesgo es independiente de comorbilidades y mayor en mujeres y no diabéticos. El rango óptimo de glucosa sería <177 mg/dL. Implicaciones clave para protocolos de control glucémico.
Una revisión Cochrane (2023) analizó la eficacia de intervenciones físicas como mascarillas, lavado de manos y distanciamiento para prevenir contagios de virus respiratorios. El hallazgo clave: la evidencia aún es incierta, especialmente para mascarillas y distancia. En contraste, el lavado de manos mostró beneficio moderado. Se recomienda una estrategia de capas combinadas, basada en principios de precaución y evidencia crítica.
