Las infecciones asociadas a la atención en salud (IAAS) se estiman entre el 5 y el 15 % de los pacientes hospitalizados, según datos citados en el sistema de vigilancia epidemiológica del Ministerio de Salud de Chile. No todas son evitables, pero una fracción significativa sí lo es cuando existen programas activos de prevención y control. La evidencia que respalda esta afirmación proviene del estudio SENIC de 1985, que mostró que los hospitales con programas organizados de control redujeron hasta un 30 % las infecciones hospitalarias respecto a aquellos sin programa.
Desde 1998, Chile opera un sistema de vigilancia activa y selectiva centrado en pacientes con factores de riesgo específicos. La segunda versión de ese sistema, publicada en 2023 por el Programa Nacional de Control de Infecciones (PNCI) del MINSAL, estandariza el proceso y reemplaza en su totalidad al documento original y a todas las instrucciones posteriores.
Qué hace la vigilancia y quién la ejecuta
El sistema define la vigilancia como un proceso sistemático, activo, selectivo, periódico y continuo. Su propósito central es contribuir a la prevención y control de las IAAS mediante la caracterización epidemiológica de las infecciones en cada establecimiento. A nivel local, eso significa conocer la endemia, detectar cambios en los patrones habituales, identificar la microbiología y sus perfiles de resistencia, y detectar brotes en forma precoz. A nivel nacional, permite establecer políticas públicas basadas en datos y evaluar su impacto.
La responsabilidad operativa recae en el Equipo de Prevención y Control de Infecciones (PCI) de cada hospital, constituido como mínimo por un médico de control de IAAS, una enfermera o enfermero de control de infecciones y el profesional de microbiología de mayor rango del laboratorio clínico. Todos los centros de atención cerrada del país, independientemente de su complejidad o volumen de pacientes, deben mantener esta vigilancia activa los doce meses del año con periodicidad mínima semanal.
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Cuatro modalidades de vigilancia según el factor de riesgo
El sistema organiza la vigilancia en cuatro grandes grupos según el tipo de exposición del paciente. El primero abarca a quienes usan dispositivos invasivos permanentes (DIP): catéter venoso central, catéter umbilical, ventilación mecánica invasiva, catéter urinario permanente y válvulas derivativas del sistema nervioso central. Para estos pacientes se calcula una tasa de densidad de incidencia expresada por cada 1.000 días de uso del dispositivo, lo que permite comparar entre servicios y en el tiempo considerando la duración real de la exposición.
El segundo grupo corresponde a cirugías trazadoras y procedimientos de atención de parto, donde se vigila la aparición de infección de herida operatoria hasta el día 30 del procedimiento y endometritis puerperal hasta el día 10. Aquí el indicador es incidencia acumulada por cada 100 procedimientos. El tercer grupo son los pacientes hospitalizados con infección por agentes de riesgo epidémico (AREpi), como virus respiratorio sincicial en lactantes, Clostridioides difficile en adultos o SARS-CoV-2, cuya tasa se calcula por días cama ocupados del grupo etario correspondiente. El cuarto grupo cubre procedimientos periódicos específicos de alta complejidad: hemodiálisis por catéter de hemodiálisis en pacientes con enfermedad renal crónica y quimioterapia intravenosa por catéter venoso central en atención ambulatoria, con un índice de infecciones por cada 100 días/procedimiento.
Cómo se diagnostica y asigna una IAAS
Un aspecto técnico que frecuentemente genera variabilidad entre equipos es la temporalidad diagnóstica. El sistema establece que los elementos necesarios para elaborar el diagnóstico de una IAAS, sean inespecíficos, específicos o definitivos, deben estar presentes en un plazo máximo de 5 días calendario consecutivos desde la aparición del primer elemento. Esta regla aplica tanto en sentido prospectivo como retrospectivo desde ese primer hallazgo.
La asignación de la IAAS a un servicio o unidad sigue reglas igualmente precisas: las infecciones cuyos primeros elementos aparecen en los días 1 y 2 de hospitalización se atribuyen al centro o servicio derivador, mientras que las detectadas desde el día 3 se asignan al servicio donde el paciente se encuentra hospitalizado en ese momento. En caso de múltiples traslados en la misma jornada, se asigna al primer servicio donde el paciente estuvo el día anterior a la aparición del primer elemento de infección. Estas reglas, junto con la metodología de cálculo de denominadores y el reporte centralizado a través de la plataforma SICARS, son los elementos que permiten construir indicadores comparables a nivel nacional.
La calidad del sistema se evalúa al menos una vez al año mediante un estudio de prevalencia puntual que mide la sensibilidad de la vigilancia. El resultado esperado para la detección de IAAS asociadas a indicadores obligatorios es del 100 %, lo que fija un estándar exigente y auditable para cada equipo PCI del país.
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Programa Nacional de Control de Infecciones (PNCI), División de Gestión de Redes Asistenciales, Departamento de Calidad y Seguridad de la Atención, MINSAL. Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Infecciones Asociadas a la Atención en Salud – IAAS. Segunda Versión. 2023. Disponible en: minsal.cl

